Ruinas Casa de Eraso.-Cercedilla

En este albergue se aposentaron reyes y princesas reales desde Felipe II hasta los primeros borbones, quedando definitivamente abandonado cuando Carlos III construyó la carretera de Villalba a La Granja por el Puerto de Navacerrada.Os hablo acerca de la Casa de Eraso,ayer hicimos una nueva ruta conociendo un nuevo lugar de los bellos espacios de Cercedilla. La ruta no es compleja y se hace en un par de horas (ida),solo basta con llegar hasta el Puerto de Fuenfría y una vez allí tomar el sendero cuya señalización de una flecha amarilla nos indica "Camino de Santiago",sin salirnos de la Calzada Romana unos cientos de metros llegaremos a las ruinas,ubicadas a nuestro margen izquierdo de una marcada curva. Guardo la misma opinión que muchos senderistas que llegan al lugar;el mejor tesoro que guarda Casa de Eraso es la ubicación de las mismas,el entorno y la tranquilidad del lugar. Dejo fotos e historia de la Casa de Eraso. HISTORIA ACERCA DE LA CASA DE ERASO: Felipe II había sido muy aficionado a montear por los bosques de Valsaín, por ser un coto de gran riqueza venatoria. Por sus brañas y matorrales campaban libremente en su tiempo, ciervos, lobos, venados, gamos, corzos e incluso osos, sin contar otros animales más pequeños, como ardillas, perdices, conejos, zorros que completaban el caudal cinegético de estos agrestes parajes. Quedó el monarca con tan gran querencia por el Bosque de Segovia que decidió ampliar su pabellón de caza, que se alzaba al pie del río Valsaín, desde los tiempos de Enrique III, agrandado por Enrique IV y mejorado por Carlos V. Felipe II, determinó transformar aquel albergue de montería en una suntuosa residencia real. Comenzó las obras a través de su arquitecto Luis de Vega, ayudado por su sobrino Gaspar de Vega en 1552, cobrando un notable impulso desde 1559, al regreso del Rey de Flandes, hasta su remate en 1565, en que quedó cómodo y confortable además de alhajado con muebles, tapicerías y cuadros. El Rey Prudente, de carácter detallista y práctico, sintió la necesidad, una vez terminadas las obras de Valsaín, de complementarlas con un alojamiento propio en lo alto del puerto de la Fuenfría, que tan necesario era, en especial en invierno, como le propuso y aconsejó su secretario Francisco de Eraso, y evitar tener que alojarse en la venta común y pública y entre gentes de todas las clases sociales. Felipe II encargó los diseños a su maestro mayor de obras, Gaspar de Vega, después de haber señalado el monarca el emplazamiento donde se habría de levantar el edificio en 1565 y en una frondosa y amena planicie separada un kilómetro de la venta de la Fuenfría, donde se alzaba una gran cruz que indicaba el punto de separación de las dos Castillas. Conocemos el nombre del maestro de obras que construyó este alojamiento real, Hernán García, como consta en una cédula de Felipe II fechada en el Escorial a 9 de Julio de 1565, disponiendo “que se den las carretas y carros necesarios para la casa de la Fuenfría que su Majestad ha ordenado construir por Hernán García, maestro de obras, para llevar madera, piedra y ladrillos”. La falta de este alojamiento cómodo se comprobó más al año siguiente, 1566, cuando la reina Isabel de Valois, hizo una difícil y penosa travesía del Puerto de la Fuenfría, a mediados de mayo, ya que iba la reina en estado avanzado de embarazo, teniendo que alojarse en humildes casas de lugareños, logrando alcanzar el puerto a base de parejas de bueyes, después de vencer la empinada pendiente y luego descansar en lo alto de tan dura subida bajo una enramada alzada por los lacayos. Hasta 1571 no terminó Gaspar de Vega la obra; quedando por orden del rey bajo la superintendencia de su secretario Francisco de Eraso, aquel gran secretario de quien decía Carlos V a su hijo que había de estimar tanto como si le diera otro reino. Eraso llevó hasta su muerte el gobierno y administración de esta casa, tal vez contribuyó también económicamente a su construcción y amueblamiento. De forma que se la llamó en adelante “La Casa de Eraso”, “Casa Eraso”, y finalmente por síncope Casaerás y Casarás, como entendió Madoz a mediados del siglo XIX cuando preguntó a los forestales el nombre de aquellas ruinas. A la muerte de Gaspar de Vega en 1576, se encargó del cuidado de esta casa Juan de Herrera, como maestro mayor de obras reales, visitándola en 1582; sin duda algunos detalles arquitectónicos son de inspiración herreriana, como sus tejados empinados en pizarra que recuerdan los de El Escorial, cuyo sostén era un magnífico maderamen, del cual decía Juan Gómez de Mora, treinta años más tarde, 1610, “tiene de madera la mejor armadura que se halla en la mayor parte de España”; no en vano se habían servido de los corpulentos árboles del inmenso pinar que envuelve al edificio. Otro de los menesteres de esta casa era guardar y conservar la nieve para servir en verano al palacio de Valsaín, como lo dice Gómez de Mora; de aquí que se llamó también a este albergue con el nombre de “La casa de la nieve”; tal vez la depositaran en el sótano o mejor en algún pozo próximo, como todavía se ve en las cumbres de la montaña de El Escorial. Solía vivir un casero todo el año, pero en invierno quedaba bastante tiempo sin comunicaciones por causa de la nieve, por lo que tenían que precaverse con suficientes alimentos para estos casos; además cuando los reyes transitaban por el puerto, debían presentar una mesa bien abastecida, lo cual era frecuente en verano. Los domingos subía un capellán de Segovia para decir la misa a los moradores de la Casa Eraso, cuyo salario corría por cuenta real; para el servicio eclesiástico se había edificado una pequeña ermita a unos 200 m. de la residencia real, delante de su fachada y al borde de la calzada romana; según dice Madoz estaba bajo la advocación de Nuestra Señora de los Remedios, muy venerada por los guardas forestales; pero, al arruinarse la capilla en el siglo XIX, fue transportada la venerada imagen al pueblo vecino de Revenga; como se aprecia en el cuadro de Giuseppe Leonardo era de muy pequeñas dimensiones, con un porche delante sostenido por dos columnas; hoy todavía marca el lugar de su emplazamiento un apreciable montón de tierra. En 1592 visita la Casa de Eraso el gentilhombre flamenco Juan Lhermite, ayuda de cámara de Felipe II, a quien acompañaba en su viaje a Tarazona; como nos refiere en sus “Memorias”, al llegar a lo alto del puerto se detuvieron a comer en la Fuenfría, “que es una casa solitaria que Su Majestad tiene a mitad de camino en lo más alto de esta montaña; esta toma su nombre de tal mansión, o quizá mejor la casa, de la montaña, llamándola comúnmente del Puerto de la Fuenfría”. Vuélvenos a hablar de la Casa Eraso otro flamenco, capellán de Felipe IV, Julio Chifflet, quien, acompañando al rey en 1656, camino de Valsaín, se aposentó en la Casa de la Nieve; según nos cuenta Chifflet: “Comió el rey en la Casa llamada de Eraso...aquel buen secretario que el emperador Carlos V dio al rey Felipe II su hijo..., este nombre le ha quedado a causa de que él mismo fue el que propuso después a este rey edificar esta casa en este lugar y además tuvo cuidado de ella; se levanta en una planicie pintoresca, un poco más allá de la cumbre de la montaña que se llama el puerto de Guadarrama y en donde una cruz separa a Castilla la Nueva de Castilla la Vieja.” Chifflet nos informa que Felipe IV solía pasar a caballo la sierra, por ser más seguro que en litera o carroza, ya que su padre, Felipe III, estuvo a punto de perecer con toda su familia a causa de un corrimiento de tierras, un poco más allá de la Casa Eraso; gracias a que los lacayos lograron sostener en vilo la carroza, salvando la familia real de perecer en el fondo del precipicio. Durante más de dos siglos la Casa Eraso cumplió satisfactoriamente su cometido, sirviendo de alojamiento, descanso y fonda a la familia real en su tránsito de la sierra desde Cercedilla al palacio de Valsaín. A pesar de haber quedado éste medio destruido por un incendio a finales del siglo XVII, a poco de abandonarlo Carlos II; su sucesor Felipe V continuó habitándolo hasta que construyó el palacio de La Granja, en 1721; pero como el paso a La Granja se hacía por la Fuenfría, se siguió utilizando la Casa de la nieve como lugar de “parada y fonda”, hasta que en 1788, Carlos III ordenó la construcción de la nueva carretera desde Villalba a La Granja por el Puerto de Navacerrada, valiéndose de la pericia técnica de su arquitecto Juan de Villanueva, lográndose alcanzar la cima del puerto por la parte sur más suavemente que la de la Fuenfría, tan penosa. Al cesar el tránsito de la familia real por la Fuenfría se consumió el abandono y ruina de la Casa Eraso desde principios del siglo XIX, ya que no tenía objeto su conservación; el desamparo, las duras condiciones climatológicas y el saqueo, completaron su ruina; hoy quedan todavía algunos arcos y paredones cuyo desplome está próximo, faltos de las lajas de granito.

Comentarios

Faylinn ha dicho que…
Te felicito por tu hermoso blog..Saludos.Michelle
Laura Sj ha dicho que…
Bienvenida Faylinn!!

Gracias por visitar mi blog.Pasa cuando quieras a hacer una visita.

Un abrazo.